• Enrico Maria Rende

El futuro está aquí


Hace mucho tiempo que vengo pensando que la diferencia entre el pasado y el futuro -una verdadera diferencia de era- la marcarían nuevos materiales. Como historiador, tengo incorporado hace tiempo el criterio de diferenciación de edades: Edad de Piedra, Edad del Bronce, Edad del Hierro, y si bien esta es una demarcación que pierde efectividad llegado el desarrollo de las civilizaciones complejas y de la escritura, lo cierto es que cumple su función a la perfección para los albores de los tiempos.

Los materiales que desarrollamos en la evolución marcan nuestra forma de vida hasta el punto de orientar el modo en que nos organizamos como sociedad.

¿Qué tal, pues, añadirle a la Piedra, Bronce y Hierro, la Edad de la Madera que iría desde la Edad Antigua después del Hierro hasta la Edad Media, seguida de la Edad del Papel que discurriría a través de toda la Edad Media hasta prácticamente nuestros días, llegando por último a la Edad del Plástico que ocuparía todo el siglo XX hasta nuestros días? Seguramente una clasificación así resultaría pobre y de poca utilidad. No obstante, los materiales nuevos, y el uso que de ellos hacemos como sociedades, marcan sin duda estilos de vida sin precedentes.

De hecho, como decía al principio, estoy convencido de que el nuevo cambio de era lo traerán materiales completamente nuevos. En este vídeo " https://youtu.be/eovwiHp1pLY " se muestra un ejemplo de lo que estarán hechos los materiales de nuestros hijos y nietos, una evidencia de que vivimos una era que está ya en su ocaso. Nuestra era será, para ellos, la prehistoria.

Las bombillas, que ya son parte del pasado en la mayor parte del Primer Mundo, serán piezas de museo al haber sido remplazadas por completo por los led. Otro video que nos proyecta hacia el futuro " https://youtu.be/qlTA3rnpgzU " en el que vemos cómo serán las carreteras de nuestros descendientes.

Además, la tecnología combinada con los nuevos materiales será el revestimiento de todas las superficies; y eso sin duda modificará tantos aspectos de nuestros modos de vida que supondrá un antes y un después como lo fuera en su día el papel, o el hierro. Aquí un ejemplo de esto: " https://youtu.be/O8HPnEdU4zY "

Nuestros nietos vivirán en un mundo en el que la energía no procederá de los combustibles fósiles; en la que lo virtual será el universo donde se almacene el conocimiento; y en la que el dinero metálico habrá pasado a ser de uso exclusivo de coleccionistas.

A menor escala y de menor trascendencia son las innovaciones que tengo ideadas personalmente desde hace tiempo para ese mundo nuevo del futuro: Siempre he soñando con tres inventos que mejorarían mucho la seguridad vial y el mundo del automovilismo:

Primero, vehículos sin ruedas –¿quién no lo tiene claro? Tal vez no… pero ruedas sin aire, eso sí. Un vídeo para hacernos una idea: " https://youtu.be/pFOX-4UMHnY "

Segundo, y he aquí mi primera aportación a la ingeniería (cedo todos los derechos a quien sea capaz de fabricarlo) un tipo de pintura que sea camaleónica y luminosa. Imaginad recubrir las chapas de los vehículos con una pintura que sea luminiscente y que pueda cambiarse el color a voluntad. Así, en lugar de llevar intermitentes para señalar la dirección que vamos a tomar, la mitad del coche podría iluminarse de manera intermitente de color ámbar; eso lo haría visible desde todos los ángulos. Imaginad un vehículo acercándose desde atrás a toda velocidad iluminado por entero a intervalos de color rojo y naranja: sería un coche de bomberos pidiéndonos paso. ¿Y al frenar? La parte trasera del vehículo se enciende en rojo. ¿Quién podría distraerse ante semejante señal? Una pintura así haría que los vehículos estuviesen recubiertos de unos halos luminiscentes que lanzarían señales de modo continuado a todos los demás conductores y viandantes.

Y, una vez inventada la pintura, ¿por qué no aplicarla a otras superficies? La puerta del despacho se enciende en verde: pasen por favor. Y si está de rojo, mejor no molestar.

Y por último, un limpiaparabrisas compuesto por varias gomas estiradas horizontalmente desde un lado al otro del cristal que, unidos a rieles, correrían y descorrerían sucesivamente hacía arriba y después hacia abajo; una goma no saldría en su recorrido hasta que la anterior no llegare al fin del suyo. De este modo, con una intermitencia de centésimas de segundos, las gomas mantendrían el parabrisas seco subiendo y bajando constantemente. Pero, si la lluvia fuese muy intensa, podría disminuirse la separación de la intermitencia, no sólo aumentando la velocidad del corrimiento y descorrimiento de las gomas, sino de la salida de la anterior, sin esperar a que una recorriese el cristal entero para dar la salida a la siguiente. ¿Algún ingeniero quiere probar a ponerlo en práctica? No me quedo con los royalties tampoco.

El futuro está ya muy cerca, lo cual significa que el fin del mundo, de nuestro mundo, ya ha comenzado. Ahora bien, ojalá este cambio de era venga acompañado de un incremento de los valores de justicia y un afianzamiento universal del respeto y protección de los derechos universales del ser humano y de los animales.


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