Columna de opinión

May 31, 2018

Escribir en un periódico, en una columna de opinión, es algo que tiene mucha más trascendencia de lo que a simple vista pueda parecer. En primer lugar, cada vez que un escritor pone su pluma al servicio de una columna periodística está escribiendo una pequeña página de la historia, ayudando a los futuros investigadores a tener una clave más para comprender el presente. Pero, y tal vez más importante que lo anterior es la repercusión que tiene en los lectores coetáneos.

 

Las noticias deben ser objetivas, gozar de rigurosa información y carecer de toda censura, como si se tratara de una fotografía del acontecimiento; eso es lo que espera el lector que se aproxima a una noticia periodística. De la calidad de ese trabajo dependerá el prestigio de un periódico.

 

La columna de opinión, por su parte, requiere un trabajo sincero y comprometido, que refleje los ideales de su autor. Y es por esto que conllevan una responsabilidad añadida que, a menudo, pasa desapercibida. Cuando el escritor opina, lo hace desde lo profundo de sus convicciones, sabiendo que eso puede herir en ocasiones a algunos, ofender a otros, o sencillamente suscitarles una sonrisa; pero, otras, en cambio, puede llegar a convencer, y lograr que mucha gente cambie de parecer o analice una situación desde un punto de vista diferente, alterando lo que venían siendo sus convencimientos. Esto que parece algo banal no lo es en absoluto, o al menos no para mí, ya que, en realidad, se trata de una fuente de educación (que, mal usada puede ser muy dañina y para ejemplo véase el que nos proporciona la historia de los periodos en los que un régimen totalitario monopolizaba la información). Así pues, si bien es cierto que opinar es gratis, muchas veces no resulta lo mismo para lo que a sus efectos se refiere ya que, casos no han faltado, a veces una opinión puede tener repercusiones que se pagan muy caras.

 

Es evidente que una buena educación y un adecuado nivel cultural permitirá al lector tener un juicio crítico propio que le hará evaluar según su propio criterio lo que opina un gran escritor. No obstante, y por si acaso, creo que será mejor que todos nosotros los escritores recordemos lo importante y seria que es nuestra función, para no frivolizar. Una palabra escrita vale más que mil opiniones habladas, sienta precedentes, y puede crear precursores. No es algo fácil y debe tomarse en serio.

Por mi parte, mi compromiso es absoluto y total.

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© 2019 Enrico Maria Rende

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